Obsesión gourmet

Últimamente, entre la joven clase media internacional (una categoría que me acabo de sacar de la manga) sólo se habla de una cosa : de comida.

 En Londres he escuchado cómo se prepara una oca: por lo visto hay que sacar una bola de grasa de no se dónde.  En Madrid he asistido a conversaciones sobre las diversas ramificaciones y fusiones de la comida oriental. En París, una chica neozelandesa me ha explicado cómo funciona una máquina de hacer pasta fresca, tras confiarme la dirección de una tienda en la que si juegas bien tus cartas te venden la harina adecuada para hacerla, “normalmente reservada a italianos de pura cepa”

Yo, que me bebo cualquier cosa en botella, he pasado cenas enteras conversando sobre vino. Y sobre recetas de moda que serán las pechugas villeroy del futuro.  

Lo que me apetece cuando ceno con gente es disfrutar de lo que hay en el plato y en la copa y hablar de todo un poco.  De tonterías y de cosas interesantes. De seda a pintar , de los seis dedos de Ellen Pompeo, la columna de Javier Marías,  la última peli que he visto o un libro.  Qué se yo.

Que quede claro que no tengo nada contra la cultura gastronómica. Que de una manera razonable, me interesa y  me gusta (quizás demasiado) comer bien. Y que prefiero esa charla a la de hipotecas y precios de las casas.

Pero lo que noto es que no lo vivimos de manera natural. No tiene nada que ver con lo que experimenté cuando viví en Italia, en el que las discusiones sobre el punto al dente o las recetas de la mamma forman parte del día a día.

Parece que nos nos estamos tomando la cocina como algo vitalista, si no como una variable aspiracional y un tanto snob.  Algo que nos sirve para demostrar los sofisticados que somos. (El caso totalmente contrario es el de un Lord y una Lady que en una de las fiestas en su mansión de Kensington sirvieron mini-salchichas de supermercado acompañadas de ríos de champán…)

 A lo mejor so yo, que no tengo ni idea o que soy una gruñona. O es simplemente la gente que me encuentro últimamente.

El cacao disminuye la presión arterial

Los indios que migraban a Panamá tenían una incidencia superior de hipertensión, por lo cual se estima que no había una cuestión de protección genética sino que tenía que ver con su estilo de vida y alimentación, que funcionaba como efecto protector. De hecho los indios que vivían en la isla consumían 10 veces más cacao que el resto residente en Panamá y además presentaban un 80% menos enfermedades cardiovasculares.

Por este motivo los científicos aducen que el consumo de los flavonoides del cacao reduce el riesgo de padecer presión arterial alta además de prevenir enfermedades vasculares con una mayor sensibilidad a la insulina. Otro estudio evaluó a personas adultas entre 56 y 73 años de edad con presión arterial alta. Separados en dos grupos, uno de ellos recibió durante 18 semanas 6.3 gramos de chocolate negro y el otro grupo la misma cantidad pero de chocolate blanco.

En el primer grupo vieron reducida su presión sistólica en 3mm y la presión diastólica en 2mm, sin embargo esta reducción no se pudo observar en el grupo que había consumido chocolate blanco, lo cual podría deberse a las propiedades de algunos componentes del chocolate negro que habrían favorecido la dilatación de los vasos sanguíneos y asimismo la presión arterial.

 El cacao disminuye la presión arterial, pero hay prestar atención a lo que se asienta en el estudio con respecto a la cantidad pequeña de chocolate, ya que se trata de un alimento rico en calorías, por lo cual una cantidad superior podría incidir en el aumento de peso corporal.

EJEMPLOS DE DIETA CHINA

Desayuno : 1 zumo zanahoria

1 vaso de leche desnatada

1 tostada integral con mil

1 taza de te verde al limón

Media mañana : 1 yogur desnatado

1 fruta fresca del tiempo

Almuerzo : 1 pescado a la planchan con algo de ensalada

1 arroz cocido o al vapor

1 zumo natural naranja, pomelo, manzana

1 taza de te verde

Cena :

  • 1 vaso de leche desnatada batido con frutas del tiempo .
  • 1 tortilla a de huevo con jamón york
  • 1 taza de te verde al limón

SEMANA 2

Desayuno :

  • 1 vaso de zumo natural
  • Una fruta del tiempo
  • 1 tostada de pan integral
  • 1 taza de te verde al limón

Media mañana :

. 1 vaso de leche desnatada

  • Un rebanada de pan tostado
  • 1 te verde al limón

Mediodía :

  • 1 ensalada
  • Pollo a la plancha
  • 1 taza de arroz cocido
  • 1 fruta del tiempo

Cena :

  • 1 taza de arroz frito
  • parrilla de verdura a la plancha
  • 1 taza de te verde de te verde al limón
  • 1 zumo natural