DIETA CONTRA LA RETENCIÓN DE LÍQUIDOS

  • Leche eche desnatada
  • Quesos sin sal.
  • Huevos
  • Pescados.
  • Pollo .
  • Verduras tales como la lechuga, apio, ajo, alcachofa, tomate, cebollas, zanahorias, bresco, espárragos , hinojos , calabecin y berenjena.
  • Las frutas todas son diuréticas, pero sobre todo las que contienen la vitamina c y potasio tales como el melón, la sandia, la piña, el limón, la naranja, las uvas, la manzana, la pera…..
  • Te verde, te blanco, te rojo, te cola de caballo, te de sabia, ani estrellado.
  • Levadura
  • Cereales
  • Agua , 2 litros de agua del día
  • Zumos
  • Especias como el tomillo, el romero, la pimienta, la nuez moscada, el ajo, comino, pimentón dulce.
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DIETA BRONCEADORA

  • Desayuno:
  • 1 Te verde 1 Tostada con pan integral y mermelada dietetica
  • A media mañana:
  • 1 Yogur natura
  • Comida:
  • 200 gramos de verduras hervidas con aceite, vinagre y sal, 150 gramos de pollo plancha y 1 rebanada de pan integra, 1 taza de te verde
  • Merienda:
  • 1 Zumo natura de frutas
  • Cena:
  • Ensalada , Pez espada a la plancha y 1 rebanada de pan. Acompaña al final de cada comida con una infusion de te verde al limón.

DIETA BRONCEADORA      Dieta para Adelgazar

La dieta bronceadora es una dieta que debemos de llevara cabo de primavera a verano, para poder sacar el mejor partido a las verduras y frutas que nos ofrecen estas dos estaciones del año. Las frutas y verduras nos aportaran a nuestra mil muchísimas propiedades para tenerla mas cuidad, sana y bronceada.

Si bien es cierto esta dieta nos permitirá adelgazar al mismo tiempo que potenciar nuestro bronceado veraniego.

Obsesión gourmet

Últimamente, entre la joven clase media internacional (una categoría que me acabo de sacar de la manga) sólo se habla de una cosa : de comida.

 En Londres he escuchado cómo se prepara una oca: por lo visto hay que sacar una bola de grasa de no se dónde.  En Madrid he asistido a conversaciones sobre las diversas ramificaciones y fusiones de la comida oriental. En París, una chica neozelandesa me ha explicado cómo funciona una máquina de hacer pasta fresca, tras confiarme la dirección de una tienda en la que si juegas bien tus cartas te venden la harina adecuada para hacerla, “normalmente reservada a italianos de pura cepa”

Yo, que me bebo cualquier cosa en botella, he pasado cenas enteras conversando sobre vino. Y sobre recetas de moda que serán las pechugas villeroy del futuro.  

Lo que me apetece cuando ceno con gente es disfrutar de lo que hay en el plato y en la copa y hablar de todo un poco.  De tonterías y de cosas interesantes. De seda a pintar , de los seis dedos de Ellen Pompeo, la columna de Javier Marías,  la última peli que he visto o un libro.  Qué se yo.

Que quede claro que no tengo nada contra la cultura gastronómica. Que de una manera razonable, me interesa y  me gusta (quizás demasiado) comer bien. Y que prefiero esa charla a la de hipotecas y precios de las casas.

Pero lo que noto es que no lo vivimos de manera natural. No tiene nada que ver con lo que experimenté cuando viví en Italia, en el que las discusiones sobre el punto al dente o las recetas de la mamma forman parte del día a día.

Parece que nos nos estamos tomando la cocina como algo vitalista, si no como una variable aspiracional y un tanto snob.  Algo que nos sirve para demostrar los sofisticados que somos. (El caso totalmente contrario es el de un Lord y una Lady que en una de las fiestas en su mansión de Kensington sirvieron mini-salchichas de supermercado acompañadas de ríos de champán…)

 A lo mejor so yo, que no tengo ni idea o que soy una gruñona. O es simplemente la gente que me encuentro últimamente.